nadie nos dijo que iba a ser perfecto
y no lo fue
nadie nos dijo que íbamos a volver al paraíso
donde nunca estuvimos
nadie
nos dijo
nada
en realidad
tan solo los retazos de la vida
volvieron a rearmarse
cada día se rearman
volvió su risa
su corazón desnudo
sus ojos limpios ya de telarañas
el ruido de su música desenfrenada
sus transgresiones
y su vibra infinita de adolescencia
el hijo
que la vida y los dioses me escogieron
el mejor hijo de mi corazón
y mi vientre
a veces asolado de soledad y miedo
el hijo que me teje los temores
y me desteje preguntas y pánicos
el hijo que me dice
la vida sigue
ma
la vida en mí y en ti
es tan solo el amor con que nos haces
y te hacemos
cada día que empieza
cada sombra de noche
y luz de amanecer
Tags: maternidad, adolescencia, poesÃa, Lucrecia Maldonado