viernes, 20 de enero de 2012

un poco triste

crezco

todavía

 

cuando era niña

soñaba

en ser esa princesa de los cuentos

y avanzar

hacia mi propio e irrenunciable

final con beso

 

alguien

tuvo otros planes

y supe de la noche más oscura del cuerpo

del miedo

y de la soledad que no trae respuestas

 

como decía bécquer

bebí mi llanto cuando tuve sed

y cerré aquellos ojos maltratados

esperando el alivio de la muerte

 

pero nunca dejó de amanecer

curiosamente

y el cuerpo

más o menos dolido

bastante entumecido

se supo levantar de la ceniza

 

no sé qué asombros esconde el mañana

en cada despedida

real o imaginaria

buscada

involuntaria

o del tipo que sea

siento que se me arrancan las venas y la piel

 

y sin embargo

unos viejos acordes de guitarra

me hablan de la sonrisa

que aún puedo entregar

del abrigo sutil de la amistad

de las vueltas del mundo

de esa alegría clara de los hijos

de la antigua ternura

que suele regresar

 

algún día

tal vez

como la antigua sirenita de andersen

me olvide del momento repetido

en que mi corazón despedazado

se convirtió en espuma

y pueda abrir las alas que ya tengo

para sobrevolar sin miedo de estar sola

la dicha de los que amo

bendiciéndola más

aunque yo ya no pueda estar en ella

 

porque jamás deja de amanecer


Tags: amor, resiliencia, poesía, Lucrecia Maldonado, cuentos de hadas, sirenita, Andersen

Publicado por quinde62 @ 17:06
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