un poco triste
crezco
todavía
cuando era niña
soñaba
en ser esa princesa de los cuentos
y avanzar
hacia mi propio e irrenunciable
final con beso
alguien
tuvo otros planes
y supe de la noche más oscura del cuerpo
del miedo
y de la soledad que no trae respuestas
como decía bécquer
bebí mi llanto cuando tuve sed
y cerré aquellos ojos maltratados
esperando el alivio de la muerte
pero nunca dejó de amanecer
curiosamente
y el cuerpo
más o menos dolido
bastante entumecido
se supo levantar de la ceniza
no sé qué asombros esconde el mañana
en cada despedida
real o imaginaria
buscada
involuntaria
o del tipo que sea
siento que se me arrancan las venas y la piel
y sin embargo
unos viejos acordes de guitarra
me hablan de la sonrisa
que aún puedo entregar
del abrigo sutil de la amistad
de las vueltas del mundo
de esa alegría clara de los hijos
de la antigua ternura
que suele regresar
algún día
tal vez
como la antigua sirenita de andersen
me olvide del momento repetido
en que mi corazón despedazado
se convirtió en espuma
y pueda abrir las alas que ya tengo
para sobrevolar sin miedo de estar sola
la dicha de los que amo
bendiciéndola más
aunque yo ya no pueda estar en ella
porque jamás deja de amanecer
Tags: amor, resiliencia, poesÃa, Lucrecia Maldonado, cuentos de hadas, sirenita, Andersen